Una demanda por lesiones personales no avanza en una sola línea recta. La mayoría de los casos comienzan con tratamiento e investigación, continúan con la negociación con la aseguradora y solo se convierten en demandas si no se alcanza una resolución justa.
La cronología comienza con la atención médica. Los registros de tratamiento ayudan a probar qué lesiones fueron causadas por el incidente, qué tan graves son y qué atención podría ser necesaria en el futuro. Al mismo tiempo, el equipo legal investiga la culpa y preserva la evidencia.
Esta fase puede tomar semanas o meses, según la lesión. Apresurar un reclamo antes de que el panorama médico esté claro puede dejar fuera de la demanda la atención futura, las limitaciones permanentes o la pérdida de capacidad para generar ingresos.
Una vez documentadas las lesiones y los daños, el reclamo generalmente se presenta a la compañía de seguros en una demanda de acuerdo. La demanda explica la responsabilidad, el tratamiento médico, las pérdidas financieras, el dolor y sufrimiento, y la cantidad necesaria para resolver el reclamo.
La aseguradora puede aceptar, rechazar o hacer una contraoferta. La negociación puede resolver muchos casos sin una demanda, pero solo cuando la oferta refleja la evidencia y el impacto total de la lesión.
Si las conversaciones de acuerdo fracasan, el siguiente paso puede ser presentar una demanda. Después de la presentación, se notifica al demandado, las partes intercambian información mediante el descubrimiento, se pueden tomar declaraciones y el tribunal puede fijar plazos para la mediación, la divulgación de expertos y el juicio.
Muchas demandas aún llegan a un acuerdo antes del juicio. Presentar una demanda no significa que el caso definitivamente se juzgará, pero sí crea presión y obliga a la otra parte a participar en el proceso judicial.
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